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Aprender Salud

¿Cómo cuidar mejor nuestros riñones?

Hay hábitos que no solemos relacionar con el daño renal como tomar antiinflamatorios, fumar o no llevar una buena alimentación.

Hay hábitos que no solemos relacionar con el daño renal como tomar antiinflamatorios, fumar o no llevar una buena alimentación. Además, ¿qué sucede en personas con factores de riesgo? Lo que dejó el Día Mundial del Riñón.

“El riñón es un órgano muy noble, es como una fábrica llena de operarios que trabajan sin descanso. Y cada agresión que recibe es uno menos que trabaja; los que quedan trabajan por el que se fue, redoblan los esfuerzos, compensan hasta que no pueden más. En el camino, estas compensaciones hacen que pierda proteínas, que son tóxicas para el riñón y entrás en un círculo vicioso.” 

Así comienzan las Dras. María Cora Giordani, Jefa del Servicio, y Soledad Crucelegui a quienes entrevistamos con motivo del Día Mundial del Riñón que se conmemoró en el Hospital el pasado 9 de marzo. Resumimos en esta nota los conceptos principales de la prevención junto con el testimonio de una paciente que atraviesa el desafío de realizar diálisis.

¿Sabías que lo que hace bien también protege a tus riñones? 

Esta frase se podía leer en la puerta del Servicio de Nefrología, donde médicos y personal del área invitaban a las personas que estaban en el Hospital la mañana del 9 de marzo a medirse la presión arterial para, así, chequear su función renal.

¿De qué hábitos hablamos? La prevención se centra en 8 reglas de oro que promueven hábitos que son beneficiosos para todo el organismo (realizar ejercicio a diario, incorporar frutas y verduras en las comidas de todos los días, mantenerse hidratado) y evitar otros que pueden perjudicar no solo al riñón (fumar, automedicarse, en especial con antiinflamatorios de venta libre). 

 "Al caminar, al comer sano, estamos cuidando al riñón. También al no fumar y al evitar consumir medicamentos como el ibuprofeno u otros antiinflamatorios de venta libre."

Estas propuestas se complementan con una rutina de controles periódicos (presión arterial, glucosa en sangre), que son de especial importancia para quienes ya tienen otras enfermedades preexistentes:  “Cada persona tiene su médico y realiza sus controles de salud habituales pero si sos una persona con diabetes o hipertensión deberías chequear tu función renal a través de un laboratorio de sangre y un análisis de orina, algo sencillo”, destacan. 

“En cuanto a la detección precoz, hacemos hincapié en los diabéticos, los hipertensos y personas con obesidad, que son los que más riesgo tienen de desarrollar enfermedad renal crónica”, completan.

"Estos consejos son útiles para todas las personas sanas. Pero se transforman en imprescindibles cuando ya hay un leve daño en el riñón."
 

”La ciencia nos da un tratamiento pero no hay máquina que nos haga sentir contentos. Eso lo tenemos que trabajar nosotros”

Entrevistamos a Norma Torello, quien realiza diálisis desde 2019. Invitada por el Servicio de Nefrología, comparte sus perspectivas sobre este complejo desafío y lo que implicó atravesar la pandemia.

¿Qué recordás del comienzo de tu tratamiento en diálisis? ¿Cómo lo viviste?

-Comencé con diálisis a comienzos de 2019, tenía una enfermedad renal diagnosticada 5 años antes. Sentís que tu vida va a cambiar. Me entristecí, como cuando me dieron el carnet de discapacidad, son cosas muy personales. No conocía el lugar, al principio costó pero me fui acostumbrando y entendiendo que gracias a la hemodiálisis podemos seguir viviendo.

Cuando entré a diálisis se me abrió un mundo desconocido, esto es un universo invisible para quienes no están viviendo esta situación. Las personas saben que existen pero no cómo lo viven, como lo transitan, qué sienten. A nivel emocional es una cuestión que uno la va trabajando con el tiempo. Y por más que uno ya lo haya venido haciendo, siempre falta aprender.

Para mí lo importante es amigarse con lo que te pasa. No quejarse todo el tiempo, quizás en un momento lo tenés que atravesar, no es que no se pueda estar triste. Pero no podés quedarte todo el tiempo en ese estado. La vida es un movimiento permanente, todo cambia. Si empezás a hacerte amigo, a conocer lo que te pasa no solo acá sino en todas las áreas de la vida, es más fácil que lo puedas sobrellevar o llevar, mejor llevar. Yo acá vengo lunes, miércoles y viernes, ocupa 16 horas de mi semana pero ¿qué hago en esas otras horas? Porque si vengo acá es para seguir viviendo.

¿Qué pasó en el momento en que comienza la pandemia y vos tenías que seguir con este tratamiento?

-Son imponderables que pasan en la vida, circunstancias que uno no puede prever. Era una situación totalmente desconocida incluso para los médicos, para la ciencia. Pero acá nos sentimos muy contenidos, muy protegidos. No solo en la pandemia sino en todo momento. 

Nosotros siempre estuvimos acá, la gente tenía miedo de hacer las compras y nosotros teníamos que venir al hospital, los médicos, las enfermeras, la gente de mantenimiento y los pacientes, que tenemos una vulnerabilidad física. Sabíamos que veníamos a un lugar seguro que van a tratar de cuidarnos a todos y cuidarnos ellos. Nos cuidamos con todas las medidas que había en ese momento y además acá hubo una gran actitud de la Sociedad Argentina de Nefrología que hizo una gestión ante el Gobierno de la Ciudad de Bs. As. para conseguir que nos pudiesen vacunar a los pacientes vulnerables con discapacidad renal en la Facultad de Medicina. Y lo consiguió para pacientes en el sistema público y privado. Para mí fue invaluable y por eso les escribí una nota de agradecimiento en el medio que edito.

Este año el lema del Día Mundial del Riñón está dirigido a las personas vulnerables, ¿qué reflexión te genera?

-Este tema de proteger a los vulnerables de lo imprevisible me lleva a pensar que nosotros somos vulnerables físicamente pero esto tiene una incidencia emocional. Y esto depende de mí. Nosotros tenemos que ser conscientes de nuestra vulnerabilidad a nivel físico pero yo me pregunto ¿y la vulnerabilidad emocional? Esto es lo que hay que trabajar, desde una perspectiva interna.

La ciencia nos da un tratamiento pero no hay ninguna máquina que nos haga sentir contentos. Eso lo tenemos que trabajar nosotros. Ese es el gran desafío y lo que completa la totalidad de mi bienestar. El ser humano es una totalidad y creo es el nuevo paradigma que viene para la medicina.

 

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